quinta-feira, 6 de novembro de 2014

La unión libre y su limbo jurídico

No es un secreto para nadie que en Panamá estar unido es un cuasi-estatus civil en el que viven muchas parejas, que como casi todas las cosas que son cuasi, en verdad terminan por ser nada.  Lo cierto es que el Código de la Familia de Panamá admite la unión de hecho como un estado previo y condicional para que sea declarado un tipo de matrimonio especial, específicamente el matrimonio de hecho.

Es decir, en la unión libre no hay derechos ni deberes entre cónyuges legalmente establecidos. No menos cierto es que el artículo 53 del Código de la Familia establece que la unión de hecho entre dos personas legalmente capacitadas para contraer matrimonio, mantenida durante cinco (5) años consecutivos en condiciones de singularidad y estabilidad, surtirá todos los efectos del matrimonio civil, sin embargo desde que todos los elementos puedan existir en una relación hasta que los derechos puedan exigirse, existe un distante trecho que comienza por probar que todos esos elementos existan o hubiesen existido a lo largo de la unión.

Además, para que los conyugues que viven en una unión de hecho tengan los derechos y deberes legalmente establecidos, esta unión debe ser reconocida como un matrimonio de hecho, solicitud que pueden hacer los dos conyugues conjuntamente ante el corregidor o ser solicitada a un Juez de Seccional de Familia en caso de que sea uno sólo de los conyugues el interesado u interesada de que se declare esta situación jurídica, igualmente debe hacerse esta solicitud cuando uno de los conyugues ha fallecido para que el conyugue sobreviviente pueda heredar o tener derecho al disfrute de las riquezas del fallecido, esto último mencionado es conocido como el matrimonio post-mortem.

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